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Región hoy

Descubren que desde la pandemia aumentó la muerte súbita de bebés en EEUU: al doble en bebés negros | Salud y Bienestar

 

Durante décadas, las campañas de salud pública repitieron el mismo mensaje a los padres: acostar al bebé boca arriba, con la cuna despejada, sin almohadas ni peluches sueltos.

Esa iniciativa, conocida como “back is best” (o “boca arriba es lo mejor”), ayudó a reducir drásticamente las muertes súbitas de bebés durante años. Pero algo cambió después de 2020, y ahora los investigadores están tratando de entender qué fue.

Un nuevo estudio muestra que las muertes súbitas e inesperadas de bebés menores de un año —conocidas por su sigla en inglés SUID— están aumentando de nuevo, y lo hacen casi exclusivamente entre hijos de madres afroamericanas. El hallazgo ayuda a explicar por qué la brecha de mortalidad infantil entre bebés blancos y negros en Estados Unidos, que llevaba años achicándose, volvió a ensancharse.

El trabajo fue liderado por la demógrafa Leslie Root, profesora asistente de investigación en el Instituto de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Colorado Boulder, junto a Monica J. Alexander y Rohan Alexander, y fue publicado el 22 de septiembre en la revista JAMA Network Open.

Ugajah Moses

Qué es la muerte súbita infantil y cómo se investigó

El término SUID agrupa las muertes de bebés menores de un año que ocurren de forma repentina y sin causa clara antes de investigarse. Incluye el llamado síndrome de muerte súbita del lactante (cuando ni siquiera una autopsia logra explicar qué pasó), la asfixia accidental durmiendo en la cama y otras causas indeterminadas. Es, hoy, una de las principales causas de muerte en menores de un año, pues se estima que unos 3.400 bebés mueren así cada año sólo en Estados Unidos.

Para entender por qué la brecha racial se abrió de nuevo, el equipo analizó datos oficiales de casi 58 millones de nacimientos vivos entre 2003 y 2024, cruzando certificados de nacimiento con certificados de defunción. En total revisaron 366.384 muertes de bebés de madres afroamericanas y blancas no hispanas.

Los investigadores clasificaron a los bebés en siete grupos según cuántas semanas de embarazo tenían al nacer —desde “extremadamente prematuros” (28 semanas) hasta “postérmino” (42 semanas)— y compararon el riesgo de morir dentro de cada grupo, no solo en general. También separaron las muertes en 13 categorías de causa, usando una técnica estadística llamada descomposición de Kitagawa, que permite distinguir cuánto de una diferencia entre dos grupos se debe a que “nacen distinto” (por ejemplo, más prematuros) y cuánto a que, incluso naciendo en las mismas condiciones, un grupo muere más que otro.

Lo prematuro ya no explica toda la historia

La tasa de mortalidad infantil de bebés de madres negras es, desde hace décadas, aproximadamente el doble que la de bebés de madres blancas. Aquí los expertos siempre apuntaron a un factor principal, el que los bebés negros nacen prematuros con más frecuencia, elevando el riesgo de morir en su primer año. Por eso las campañas de salud se enfocaron en control prenatal y educación.

Ese factor —nacer antes de tiempo— sigue siendo la mayor parte de la explicación. Pero el estudio encontró que otro componente viene creciendo con fuerza: el riesgo de morir dentro de un mismo grupo de edad gestacional, es decir, aunque dos bebés nazcan igual de prematuros (o igual de a término), el bebé negro sigue teniendo más riesgo. Ese componente pasó de explicar el 21% de la brecha en 2003 a un 32% en 2024.

Y dentro de ese aumento, la muerte súbita infantil se llevó la mayor parte: hoy representa más de un tercio de la brecha total, convirtiéndose en la causa individual que más contribuye a la diferencia entre ambos grupos.

“Este hallazgo sugiere que incluso si las disparidades en nacimientos prematuros se eliminaran por completo, seguiría existiendo una gran brecha de mortalidad, y la muerte súbita infantil inesperada es lo que está impulsando ese aumento”, explicó Root.

La sombra de la pandemia y las infecciones respiratorias

Root reconoce que todavía no está claro por qué las muertes súbitas suben entre bebés negros mientras se mantienen relativamente estables entre bebés blancos. Pero hay una coincidencia que llama la atención: el quiebre ocurre justo con la llegada de la pandemia de COVID-19.

Un estudio complementario, realizado por un equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania y publicado en 2024 en la misma revista, ya había detectado que el riesgo de este tipo de muertes aumentó durante la pandemia respecto al período previo, con un salto especialmente marcado entre junio y diciembre de 2021, de hasta un 14%.

La hipótesis que manejan los científicos es que, al alterarse los patrones normales de circulación de virus respiratorios como el VRS (virus respiratorio sincicial) o la influenza durante la pandemia, estos empezaron a aparecer “fuera de temporada”, en meses en que los bebés y sus familias estaban menos preparados o alertas ante ese riesgo. La infección respiratoria hace tiempo que se sospecha como un posible gatillante en la cadena de eventos que termina en una muerte súbita, aunque el mecanismo exacto sigue sin conocerse del todo.

Root también apunta a otro factor social: el aumento de muertes por sobredosis de opioides entre la población afroamericana en EEUU, que por primera vez superó a la tasa registrada entre personas blancas en el mismo período. El consumo de opioides en los padres es un factor de riesgo conocido para este tipo de muertes infantiles, y el equipo quiere estudiarlo con más profundidad en el futuro.

Un detalle curioso: parte del trabajo estadístico y de revisión bibliográfica de este estudio fue asistido por una inteligencia artificial (Claude, de la empresa Anthropic), algo que los propios autores declaran abiertamente en el paper, aclarando que ellos revisaron y se responsabilizan de todo el contenido final.

Los autores también señalan una limitación importante, y es que el estudio no incluyó a las poblaciones nativas americanas y de Alaska, que también registran tasas altas de este tipo de muertes, y que esperan incorporar en próximas investigaciones.

Root insiste en que el mensaje no es de resignación, sino de alerta. “Hemos avanzado mucho desde hace algunas décadas”, dice, recordando las campañas que popularizaron dormir a los bebés boca arriba y los estándares de seguridad en cunas. Pero agrega: “por eso este repunte, y el hecho de que tenga un componente de disparidad racial, es tan alarmante. Necesitamos abordarlo”.

Queda pendiente, entonces, la pregunta más difícil: si las mismas políticas de prevención funcionaron durante años para todos por igual, ¿por qué dejaron de proteger de la misma forma a los bebés negros desde 2020?

La respuesta, dicen los propios investigadores, probablemente no esté en un solo factor, sino en la superposición de varios: una pandemia, un cambio en la circulación de virus y una crisis de opioides que golpeó con más fuerza a las mismas comunidades que ya cargaban con la mayor desventaja.

¿Cómo hicimos esta nota?

Esta nota (también) fue redactada con la inteligencia artificial de Claude (Anthropic). El periodista investigó preliminarmente, seleccionó las fuentes y las entregó a Claude para su redacción usando como referencia el estilo de escritura del autor. Luego el periodista revisó la nota, realizó ediciones y verificó sus fuentes.

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