Región hoy

"No te hagas problemas, yo te consigo una licencia": la plaga al alza de la salud pública

“Es una práctica súper habitual. Hubo muchos médicos en urgencias que tiraban licencias para ir a hacer turnos a otros lugares que les pagaban mucho mejor”. Así describe una exjefa de un hospital el uso de licencias médicas al interior de los servicios. Tanto ella, como otras fuentes, aseguran que la gran mayoría utiliza certificados médicos para alargar vacaciones o hacer trámites personales. Los números lo respaldan, un gran porcentaje emite reposos al menos una vez al año. La “práctica” tiene un pero: no excederse de los 180 días o pueden ser alertados ante la Compin. Pero aún así, algunos funcionarios sobrepasan esos días.

—En una oportunidad, yo perdí mis vacaciones porque no las alcancé a pedir para el otro año. Así que el jefe me dijo: “No te hagas problemas, yo te consigo una licencia”. Esto se da a todo nivel, tanto nosotros que estamos abajo y los que están en jefatura. Nosotros éramos como 3 mil funcionarios y había mil con licencia al mismo tiempo.

Un secreto a voces. Así podría resumirse la plaga de licencias médicas que golpea a hospitales insignes de la salud pública chilena. Un problema que —según un análisis de la Unidad de Investigación de Bío Bío a nueve servicios de todo el país— no sólo va al alza en varios recintos, sino que esconde una práctica común, aunque irregular: conseguir certificados —no por enfermedad— sino para alargar los días de descanso, hacer trámites personales o incluso trabajar en el sistema privado. Los números solicitados vía Transparencia lo respaldan.

Por ejemplo, si para 2022 los funcionarios del Hospital Regional de Concepción presentaron 36.634 días de licencia, en 2023 esa cifra subió a 56.634. Un aumento de más del 54% en apenas un año. En Arica, el panorama es similar: acumularon 48.075 días de reposo en 2023 y 53.481 días en 2024. Incluso, hay profesionales que acumulan más de 180 días de licencias en menos de dos años. Límite legal para que la salud no sea incompatible con el trabajo.

Fenómeno de pandemia

Justamente el Guillermo Grant Benavente de Concepción es uno de los hospitales que más acumula días de licencias entre sus funcionarios. Según los datos enviados vía Ley de Transparencia, sus números van en crecimiento. Para 2022 cerraron en 36.899 días de licencias.

Al año siguiente, es decir, para 2023, el Hospital de Concepción aumentó a 56.634 días de licencia. En simple, creció un 53,48%.

Ya para 2024 los días de licencia quedaron en 53.536. Y hasta mayo de este año iba en 23.594.

Entre los departamentos más afectados está el Policlínico de Especialidades que aportó con 5.167 días y Medicina Interna con 3.576. Más abajó quedó la Unidad de Emergencia Hospitalaria (2.714) y Psiquiatría (2.349). El quinto lugar fue para Neurocirugía (1.881). Eso, sólo durante 2024.

Claudio Baeza Avello, director del Guillermo Grant, explica a este medio que el alza es un “fenómeno que se dio pospandemia”. Según él, las licencias se dividen en tres aspectos: enfermedades de pandemia, por salud mental y músculo esqueléticas.

Respecto del mal uso de certificados por funcionarios de su hospital, Baeza responde:

—A ver, la licencia es un acto médico que, uno como directivo, da fe que hay una relación médico-paciente asociado a una enfermedad. Lo que nosotros hemos realizado hoy día es fortalecer los mecanismos de fiscalización y control en la licencia médica. También generar el trabajo a través de un comité para manejo de ausentismo de funcionarios y generar todas las medidas para proteger la salud de los funcionarios y evitar que se enfermen.

Dobles pagos

Pese a lo mencionado por el directivo, empleados de hospitales públicos aseguran —fuera de micrófono— que el uso fraudulento de licencias está completamente extendido en el sector. Principalmente por el fácil acceso a quienes expiden estos documentos.

Una exjefa de un hospital de Santiago así lo confirma:

—Es una práctica súper habitual. Yo lo vi. Hubo muchos médicos en urgencias que tiraban licencias para ir a hacer turnos a otros lugares que les pagaban mucho mejor. Entonces recibían doble pago. Cuando yo llegué había una persona que llevaba más de un año con licencia. Y efectivamente corrían los rumores.

—¿Y esos funcionarios que llevaban más de un año con licencia, no los podían despedir?

—Se les puede pedir un sumario administrativo por salud no compatible con el cargo. Fue lo que yo hice cuando llegué, pero no todos lo hacen.

—¿Y llegan a algo?

—Muy pocas veces. En algunos cargos de jefatura que me tocó estar, me pasaba mucho que a veces no podíamos dar permisos por el tema de coberturas, porque nos faltaba personal que estaba con permisos, vacaciones o licencias. Entonces nos pedían permiso, yo les decías que no, y al otro día te tiraban una licencia. Y generalmente por 15 o 30 días.

Lo de salud no compatible con el cargo está en la legislación. La ley estipula que si sobrepasan 180 días durante dos años, sea con licencias continuas o discontinuas, los directivos están obligados a derivar el caso a la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin).

Números a la baja

En el Barros Luco Trudeau, por ejemplo, el promedio de reposo por funcionario es de 29,4 días. En el Gustavo Fricke de Viña del Mar es de 22,5. Y en el Carlos Van Buren de Valparaíso, sólo para permisos por consultas psiquiátricas, el promedio es de 20 días. En el Hernán Henríquez Aravena de Temuco los guarismos son menores: 10 días por empleado. Eso sí, este último recinto acumuló entre enero de 2023 y enero de 2025 un total de 353.799 días de reposo entre los funcionarios que presentaron una licencia.

Pese a las cifras, el Barros Luco Trudeau es uno de los que ha mantenido sus números a la baja. Su director, Walter Keupuchur, manifiesta que han reforzado distintos programas que los han ayudado a volver a las cifras que tenían antes de la pandemia.

—Impulsamos el departamento de Calidad de Vida y relevamos el Comité de Ausentismo, en estrategias que, mediante la realización de exámenes preventivos, el fomento del autocuidado y el seguimiento médico domiciliario de funcionarios con alguna patología, nos han permitido disminuir el índice de ausentismo.

Según aclara, los únicos sumarios que tienen por mal uso de licencia son los 188 que —según detectó la Contraloría— salieron al extranjero.

—¿Repercute la prolongada ausencia de algunos funcionarios en la atención del hospital?

—Si bien la ausencia prolongada de un funcionario incide en el normal funcionamiento del centro asistencial, disponemos de mecanismos de reemplazo y/o de gestión interna que permiten asegurar la continuidad operativa de las distintas unidades, mitigando así los efectos del ausentismo.

Eso sí, Keupuchur advierte que “la recurrencia de licencias médicas de corta duración —por uno, dos o tres días— resulta más perjudicial” que aquellas de más días. Esto, porque dificulta la implementación de medidas de reemplazo eficaces para períodos tan acotados.

—Genera un impacto directo en la organización de los turnos y en la oportunidad de atención a las personas —acota.

Desde el Gustavo Fricke complementan:

—Dentro de los acuerdos contraídos por el establecimiento está fortalecer la implementación de medidas para el abordaje del ausentismo por licencias médicas, con un enfoque biopsicosocial y especial énfasis en la salud mental de las y los funcionarios de la red asistencial.

La idea, dicen, es coordinar que las ausencias no afecten la atención. Ante esto detallan:

—El objetivo es asegurar que los usuarios reciban una atención segura, oportuna y de calidad, respaldada por el trabajo de nuestros equipos de salud. En el caso de las suplencias, y para dar continuidad a la atención de calidad que se brinda a pacientes ambulatorios y hospitalizados de las diversas áreas, el establecimiento cuenta con una Unidad de Reclutamiento, que se encarga de contratar personal de suplencia, sin afectar a los usuarios en la entrega de sus prestaciones clínicas y asistenciales.

Referncia de contenido aquí