Mientras se preparaba para presentar su primer auto ante el mundo, el equipo de una nueva marca saudí recibió un consejo inesperado del propio príncipe heredero Mohammed bin Salman: “Si el mundo va hacia la izquierda, nosotros vamos hacia la derecha”. Esa frase, repetida por el CEO de la compañía durante la presentación, terminó resumiendo perfectamente lo que se vio esta semana en Arabia Saudita: dos autos eléctricos con puertas que se abren hacia arriba como las alas de un ave de presa, y un diseño que parece sacado de la ciencia ficción.
Se trata de Ceer, la primera marca de autos fabricada íntegramente en Arabia Saudita, un país que —pese a ser una potencia petrolera— nunca había tenido una industria automotriz propia. Según reportó Ars Technica, medio que asistió a la presentación en King Abdullah Economic City, la marca es una sociedad entre el Fondo Público de Inversión (PIF, el fondo soberano del país) y Foxconn, la gigante taiwanesa conocida por ensamblar iPhones.
El nombre Ceer significa “avanzar” en árabe, y la compañía lo toma en serio: planea tener siete modelos distintos en su catálogo antes de 2030, algunos de ellos híbridos. Por ahora, los primeros dos vehículos —un sedán y una SUV, ambos bautizados Exobot— funcionan como una carta de presentación de lo que la marca es capaz de hacer.
Puertas de halcón y un diseño que parece de otro mundo
Ambos vehículos parecen haber salido directo de la película Tron. La SUV, en particular, recordó a los periodistas presentes a la antigua Isuzu VehiCross, un modelo de los años 90 con un estilo igual de extravagante.
Agencia Reuters destacó también sus llamativas puertas tipo “gullwing” (alas de gaviota), que en Ceer bautizaron como “Shahin Wing” —shahin significa halcón en árabe—. Al no tener el pilar central que normalmente separa los asientos delanteros de los traseros, subir y bajar del auto es mucho más fácil, aunque la estructura depende de materiales de alta resistencia para mantener la seguridad, según explicó el CEO de Ceer, Jim DeLuca, a Reuters.
Un detalle curioso de las puertas: la parte inferior de los vidrios usa tecnología electrocromática, es decir, cristales que se pueden oscurecer o aclarar apretando un botón, sin necesidad de cortinas ni polarizado tradicional.
Otro guiño está en las luces, pues tanto el sedán como la SUV tienen 32 elementos independientes en sus barras de luz delanteras y traseras, un número elegido a propósito porque el Reino de Arabia Saudita se fundó en 1932.
Cifras de superdeportivo y un plan de expansión cauteloso
En materia de rendimiento, los Exobot no se quedan atrás de nada que exista hoy en el mercado. Según los datos entregados por Ceer y recogidos por Electrek, ambos modelos usan una batería de 112 kWh que entrega una autonomía de más de 500 km bajo el estándar europeo NEDC (un método de medición ya reemplazado en Europa, pero que da una idea comparativa del alcance).



Ars Technica detalló que la versión de lanzamiento alcanza los 1.111 caballos de fuerza y logra acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de 2 segundos en el sedán, gracias a un sistema de tres motores con torque vectoring (una tecnología que reparte la fuerza entre las ruedas de forma independiente para mejorar el manejo). La arquitectura eléctrica de 800 voltios permite además cargar la batería de 10% a 80% en unos 30 minutos.
El interior también apuesta fuerte a la tecnología, con un panel digital de 48 pulgadas que recorre todo el tablero, inspirado en el perfil de los rascacielos de Riad, y un modo de enfriamiento llamado “Halo cooling” pensado para crear una capa de aire fresco entre el techo y la cabeza de los pasajeros, útil para el clima extremo de la región. Eso sí, la marca no se olvidó de los controles físicos, pues hay botones reales para el clima y el volumen, algo que muchos usuarios de autos modernos agradecen ante el exceso de pantallas táctiles.
El auto también incorpora dirección “steer-by-wire” (sin conexión mecánica directa entre el volante y las ruedas) con un volante tipo yugo, similar al que usa el Tesla Cybertruck, aunque el jefe de tecnología de Ceer, Markus Leitner, aseguró a Ars Technica que buscan una ejecución más precisa que la de la competencia: “Todos tienen triple motor, todos tienen torque vectoring, todos tienen suspensión de aire. Lo que hacemos mejor que nadie es integrar todo eso para ofrecer la mejor experiencia de manejo”, afirmó.
Los primeros dos modelos comenzarán a venderse en Arabia Saudita a inicios de 2027, según precisó Reuters. Entre 2028 y 2030 llegarán cinco modelos más orientados a un público masivo, con motores híbridos y a combustión incluidos, ya que el plan original de ser una marca 100% eléctrica se ajustó a la demanda real del mercado.


DeLuca, quien antes trabajó en General Motors y en la vietnamita VinFast, fue claro sobre la estrategia: “Queremos asegurarnos de movernos con precisión. Basta un solo error para matar un proyecto que recién empieza”, dijo a Reuters, recordando los fracasos recientes de otras marcas eléctricas emergentes como Fisker, Arrival y Lordstown.
El desafío no es menor. Arabia Saudita ya había intentado sin éxito instalar una fábrica de Jaguar Land Rover hace más de una década, y Toyota rechazó un acuerdo similar en 2019 por los altos costos laborales y la falta de proveedores locales, según recordó Reuters. Esta vez, Ceer sumó socios como Foxconn (arquitectura eléctrica) y BMW (ingeniería), además de proveedores internacionales que ya instalaron fábricas en el país.
Un dato aparte: como parte del plan “Vision 2030” con el que Arabia Saudita busca depender menos del petróleo, el gobierno impulsa una campaña de etiquetado “Saudi Made” (Hecho en Arabia Saudita) para productos locales. Según contó el periodista de Ars Technica, hasta la lata de bebida cola que tomaba mientras escribía su artículo llevaba ese sello.
Si el plan funciona, Ceer espera generar 35 mil empleos directos e indirectos hacia 2034 y aportar cerca de 8.000 millones de dólares al PIB del país, de acuerdo con cifras citadas por Electrek. Es, en el fondo, la apuesta de un país petrolero por demostrar que también puede construir autos —y, sobre todo, una industria que le sobreviva al petróleo.
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(Y también el voltaje)