Como cada año, más allá de adornar el arbolito, hay familias en Valdivia –en la región de Los Ríos– que buscan llevar el espíritu de Navidad a todo el barrio a través de coloridas y entusiastas decoraciones que instalan en el exterior de sus hogares.

La Navidad, una de las celebraciones más esperadas por adultos y niños, es también una fecha en la que muchas familias ponen creatividad, tiempo y esfuerzo para transformar sus casas en verdaderos escenarios llenos de magia.

Renos y trineos sobre los techos, pascueros que saludan y bailan al ritmo de villancicos, e incluso adornos confeccionados a mano, sorprenden a quienes pasan por fuera de aquellos hogares.

Valeria y Miguel, llevan más de veinte años juntos y cada año dedican especial cuidado para embellecer su hogar, ubicado en avenida Circunvalación Sur, esquina Carlos Campos, en la población Yañez Zabala.

Valeria se encarga de la decoración interior, donde cada espacio tiene un detalle especial, bolas y muñecos de nieve, casitas navideñas y pequeños adornos que llenan cada rincón de espíritu navideño.

Miguel, en tanto, asume la decoración exterior, instalando luces, pascueros inflables, renos y trineos que él mismo fabrica. Ambos destacan el cariño y reconocimiento de los vecinos y de quienes se detienen frente a su casa para apreciar su dedicación.

Pero su compromiso va más allá. Cada año, cierran el pasaje y se reúnen con los vecinos para compartir una cena navideña en los días previos a la festividad, donde su hogar se convierte en el punto de encuentro para su comunidad.


Entre risas, comentan que las ideas nacen de Valeria y que Miguel, como buen complemento, se encarga de hacerlas realidad, con el objetivo de entregar alegría, especialmente a los niños, que cada año quedan sorprendidos con la decoración.

Una historia similar se vive en el pasaje Santa Emiliana, en el sector sur de Valdivia. Allí, Edith Contreras decora cada año el exterior de su casa con luces multicolores, muñecos y hasta un Grinch, todo dispuesto con especial dedicación.

Las novedades navideñas las encarga a su marido, quien trabaja en la zona norte del país, y luego ella se encarga de instalar cada elemento durante varios días.

A este esfuerzo se suma el cariño por su nieto, quien disfruta cada postal luminosa que regala su hogar durante esta época del año.

El recorrido continúa hasta el pasaje Nelson Ríos, en la población Pablo Neruda, donde las luces se transforman en las protagonistas de cada noche. Una casa que parece sacada de una clásica película navideña, con luces blancas y de colores que giran, parpadean y cautivan a quienes pasan por el lugar.

Luis Rivera es quien se encarga de instalar cada decoración, motivado por sus nietos y por los vecinos que, con el paso de los días, comienzan a preguntarle cuándo comenzará a instalar los adornos.

Luis recuerda su infancia, cuando las luces eran escasas, y asegura que ese recuerdo lo impulsa a decorar su casa con especial cariño, una tradición que espera mantener durante toda su vida.

Más allá de las luces, los adornos o los regalos, la Navidad se vive en los pequeños gestos que nacen al interior de cada hogar. Familias que, con esfuerzo, creatividad y cariño, deciden compartir su alegría con quienes pasan frente a sus casas.

Historias que iluminan las calles de Valdivia y que recuerdan que el verdadero espíritu navideño no está solo en lo que se ve, sino en la emoción que se entrega y se comparte con toda la comunidad.